de vuelta a la Practica : De que sirve...

 

¿DE QUÉ SIRVE?

Focus del mes - Septiembre de 2016

“shariram surupam tatha va kalatram yashashcharu chitram dhanam merutulyam
manashchenna lagnam guroranghri-padme tatah kim tatah kim tatah kim tatah kim”

Incluso si tienes un cuerpo bonito, una pareja hermosa, gran fama y montañas de dinero, si no eres capaz de inclinarte al pie de loto del maestro ¿cuál es su función? ¿De qué sirve? ¿De qué sirve? ¿De qué sirve?           

Shri Adi Shankaracharya - Extracto de Guru Ashtakam

*Hace miles de años, a fin de que comprendieran el valor de la vida, Buda les propuso a sus estudiantes que imaginaran un océano vasto y profundo en cuya superficie flotaba un salvavidas dorado. Luego les preguntó: «¿No sería extraño que una tortuga que habita en el fondo del océano asomara la cabeza para tomar aire por el agujero del salvavidas dorado justo en el momento propicio?»       Al unísono los estudiantes contestaron: «Efectivamente, sería muy extraño».

La vida es así de extraña y preciosa. Es tan extraña y preciosa que no querríamos desperdiciarla. Esta invitación a no desperdiciar la vida está presente en el verso de «Guru Ashtakam». Cuando recitamos este verso, aceptamos la vida mundana y los deseos que acompañan nuestro origen humano: un cuerpo saludable, una pareja cariñosa, un montón de dinero para pagar el alquiler o la hipoteca y hacer las cosas que nos gustan, una carrera exitosa, el respeto de nuestro círculo social y conocimiento no solo basado en libros, sino también en la experiencia. Esta plegaria nos da permiso para reconocer y aceptar todo eso sin prejuicios ni hostilidades, pero también nos ofrece una advertencia.

Si estamos siempre ocupados adquiriendo y consiguiente cosas que van y vienen y no estamos realmente abiertos al aprendizaje, a la práctica y a la transformación personal, ¿de qué nos sirve todo lo que hemos adquirido? Si no tenemos la intención mental de «elevar la vida de los demás», como diría mi querida maestra Sharon Gannon, si no permitimos que nos invada la humildad, la devoción y ese sentimiento de ser parte de algo más grande que nosotros mismos (un linaje o una comunidad para valorar y celebrar), entonces ¿de qué sirve todo lo que hemos adquirido? ¿De qué sirve (tatah kim)?

Todos llevamos vidas muy ajetreadas. A veces da la sensación de que damos vueltas sin rumbo y sin propósito. La palabra sánscrita samsara describe esa sensación. Significa «la misma agitación» vida tras vida (sam significa «misma» y sara, «agitación»). Es esa sensación de estar estancado en el fondo del océano, en los reinos más bajos de la existencia, sin ser capaz de ver hacia dónde nos dirigimos. Se dice que la humildad y la devoción son los dos remos del barco de sadhana (la práctica espiritual consciente) que lleva al estudiante por el océano de samsara.

La humildad implica aceptar que todo está en constante cambio, que las cosas que conseguimos y adquirimos van y vienen. Por lo tanto, la humildad nos permite aceptar lo transitorio y estar abiertos a la inevitabilidad de los cambios. La humildad pone fin a nuestra resistencia y al incoherente impulso de querer estar protegidos en una burbuja donde solo obtenemos aquello que deseamos, donde la vida se desarrolla únicamente bajo nuestras condiciones. La humildad nos ablanda hasta el punto en que somos capaces de movernos con fluidez y participar plenamente de la vida y sus imprevistos. La humildad nos otorga la apertura y el coraje para movernos en una dirección que tiene sentido.

Al movernos con un norte, con un propósito, inevitablemente empezamos a sentir que pertenecemos a algo más importante que nosotros mismos. La palabra humildad proviene del latín humus, que significa «tierra, terreno, suelo». Cuando apoyamos la frente sobre la tierra, sobre el suelo en frente de un altar o al pie del maestro, o cuando nos inclinamos ante las circunstancias de la vida, estamos ofreciendo humildemente una parte de nosotros mismos y reconociendo nuestro anhelo de «ser»: de ser un instrumento, de ser útil, de ser parte de una comunidad de hombres y mujeres que honran la tierra, celebran la vida y han dedicado su vida a practicar y compartir los métodos que nos permitirán dejar de vagar sin propósito buscando cosas que nunca nos parecerán suficientes, como el cuerpo perfecto, la pareja perfecta, la carrera perfecta, la casa perfecta, la inversión perfecta...

El gurú es cualquier cosa que elimina (ru en sánscrito) esta confusión habitual (la traducción de gu también es «falta de entendimiento» o «ignorancia»). Cuando nos volcamos para reconocer que nuestras experiencias de vida, como el nacimiento de un niño o la pérdida de un empleo, pueden despejar nuestra confusión, nos quedamos admirados ante la conmovedora claridad al descubrir cuán preciosa y extraña es la vida que compartimos con cada ser consciente.

Las prácticas de yoga están concebidas para cultivar la humildad, y nos animan a cultivar la amabilidad, la compasión, la conexión y la receptividad con independencia de lo que esté ocurriendo en nuestra vida. Con la práctica, la devoción hacia todo lo que nos guía en el camino y nos permite adoptar una actitud de apertura surgirá naturalmente del interior, reforzando nuestro entendimiento de que una vida bien vivida es una vida que nos conecta con algo mucho más grande que nosotros mismos y enriquece nuestro mundo. Esa misma noción puede hacer añicos la visión limitada y establecida que tenemos de nosotros mismos, de los demás y del mundo. Esa vida es extraña y preciosa. Esa vida jamás nos parecerá una vida desperdiciada.

—Rima Rani Rabbath